El Gran Error de la Cultura del Esfuerzo

la cultura del esfuerzoLa gran mayoría de nosotros hemos crecido rodeados de la cultura del esfuerzo y el sacrificio. «Trabaja duro», «si no te esfuerzas no conseguirás nada», «en la vida hay que sufrir», etc. Seguro que has oído estas frases muchas veces.

Esta devoción por el esfuerzo y el sacrificio ha hecho que, de manera inconsciente, asociemos el sufrimiento con la responsabilidad. Es decir, si una persona lucha, sufre y trabaja duro (si es haciendo algo que no le gusta, mejor que mejor) significa que es una persona madura y responsable.

¿Recuerdas el cuento de la hormiga y la cigarra? Las hormigas no disfrutan nunca. El verano se lo pasan trabajando y el invierno encerradas en casa. Y resulta que son las listas de la historia.

Es evidente que algo no funciona en esta obsesión ciega por el esfuerzo. El mundo está lleno de personas que se esfuerzan mucho, y en cambio hay muy poca gente realmente feliz. ¿Y de qué sirve trabajar tanto si no es para ser feliz? ¿Qué sentido tiene sobrevivir por el simple hecho de sobrevivir?

Ninguno. La vida está para vivirla, no para sobrevivirla.

El Valor Real del Esfuerzo

Decía que es evidente que esforzarse y sufrir sin más no tiene ningún sentido. Pero también es evidente que saber esforzarse es muy importante, porque hay muchas cosas que no se pueden conseguir sin esfuerzo. Formar una familia, poner en marcha un determinado proyecto… la gran mayoría de cosas que nos hacen disfrutar de la vida requieren una parte de esfuerzo.

La pregunta, pues, es en qué casos tiene sentido esforzarse y en cuáles no. ¿Cuál es el valor real del esfuerzo? Pues muy sencillo: esforzarse sólo tiene sentido si nuestro esfuerzo está dirigido hacia mejorar nuestro bienestar.

Lo único que realmente importa en la vida es la felicidad. La nuestra y la de los demás, por supuesto. Todo lo demás es secundario. El dinero, la ropa, la comida, el trabajo… todo esto solo tiene valor en la medida en que nos ayudan a ser más felices.

Con el esfuerzo pasa lo mismo: solo es verdaderamente útil si nos acerca un poco más a la felicidad.

Haz que Tu Esfuerzo Valga la Pena

El gran error de la cultura del esfuerzo es que no hemos sabido enfocar bien este esfuerzo hacia lo que realmente importa. Hemos enfocado el esfuerzo hacia el dinero, no hacia la felicidad. Pensamos que esforzarse es sinónimo de levantarse cada mañana para ir a trabajar, nos guste el trabajo o no. Pero esto no es esforzarse, es desperdiciar la vida.

Esforzarse de verdad es luchar por nuestros sueños. Evidentemente, tenemos que conseguir alimentos, ropa y un techo para poder vivir, pero no nos podemos quedar aquí. Las personas que se limitan a trabajar y ya está no son personas que se esfuerzan. Son personas que se han rendido.

Esforzarse es mirar el mundo que nos rodea, con todas las dificultades que tiene, y decirse a uno mismo: yo pienso luchar por mi felicidad, y la de la gente que quiero, y no pararé hasta que lo consiga. No me rendiré nunca, y no aceptaré nada que no sea la plena felicidad. Se necesita mucha más fuerza para hacer esto, que para trabajar diez horas al día.

Así que, la gran pregunta es: ¿estás dispuesto a esforzarte de verdad?

photo credit: BombDog via photopin cc

4 respuestas a «El Gran Error de la Cultura del Esfuerzo»

Bueno si, aunque yo pertenesco a los de la tercera edad, digo, mas
Vale tarde que nunca, y eso que estoy ya con pensión.

Creo que realmente es muy dificil mas no imposible salir de este error, puesto que nuestros padres y abuelos así fueron educados, y nos han transmitido la misma informacion; sin embargo, cada dia es una nueva oportunidad para analizarnos, buscar respuestas, luchar por nuestro sueños y de seguro que 10 hras de trabajo pareceran muchas menos

Estoy de acuerdo, pero hay que tener mucho en cómo se enfoca porque estamos llegando a un extremo en el que no queremos sacrificarnos lo más mínimo porque queremos felicidad inmediata y en todo momento. El esfuerzo implica sacrificio, malestar a veces, renunciar a ciertas cosas temporalmente. Esto significa que, mientras dure el sacrificio, puede que no seamos felices, y como queremos felicidad inmediata, el resultado es que no nos sacrificamos lo más mínimo. Da igual si tras el sacrificio consiga un bienestar mucho mayor al que se tenga ahora, la gente prefiere quedarse con lo que tiene, a mejorar si ello implica sacrificio. Lo veo todos los días en la juventud, que sólo quiere el disfrute inmediato y en todo momento. Estamos yéndonos al extremo de estar creando una sociedad de vagos y conformistas. Y por otro lado, ¿dónde dejamos a esas personas que han sacrificado buena parte de su vida para que la sociedad futura sea mejor y más feliz, ya sea en el campo de la ciencia, de la medicina, etc.?¿Los consideramos tontos por no haber buscado su propia felicidad, son tontos por hacer ese sacrificio por la sociedad futura? Cuidado con esto también porque nos podemos volver muy egoístas.

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